
Calvin habla sobre el tiempo de los registros
Aunque fue hace relativamente poco, todo pertenece ya a otro tiempo. Fue cuando descubrí internet. Equipado con una buena dosis de ingenuidad, la primera cosa que pensé fue que con el correo electrónico podía ponerme en contacto con los profesores, repartidos por todo el mundo, a los que yo admiraba. Luego vi que, efectivamente, podía escribirles, pero, al mismo tiempo, que ésto no implicaba que ellos respondieran. Alguno, sin embargo, lo hizo.
En los emails que intercambié con el profesor Gustavo Bueno, una máxima latina remataba siempre sus textos: verba volant, scripta manent (lo dicho vuela, lo escrito queda). Ha habido siempre esa distancia entre el planteamiento de Bueno y mi carácter, porque lo que a mí me sale espontáneamente -pasionalmente-, casa muy mal con su prudencia. Pero ésa es otra historia.
- provillus for menLo interesante es hacerse esta pregunta: ¿qué pasa cuando todo es escrito? Cuando esa contraposición, tan fuerte en el pasado, entre lo que fluye y lo estático se deshace. Entonces, lo escrito vuela como antes, todavía ahora, lo oral. Pero vuela de otra manera; deja un rastro distinto: formal y materialemente. Porque antes eran los interlocutores, los oyentes, las referencias; apoyados en su memoria. Pero ahora son los registros -aportados por robots y bases de datos-, de memoria digital, los que nos definen.
No puedo dejar de hacerme esta pregunta: ¿ésto conduce a biografías más transparentes o a prudencias aún más prudentes?
