calvin se mosquea con su querida UNED

Calvin se mosquea con su querida UNED


26 de febrero, 2004

Se suele cifrar el significado social de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en su capacidad para integrar en la formación superior, a diferencia de las universidades presenciales, donde se criba el acceso por medio de puntuaciones y criterios temáticos. Un significado que apenas es considerado con cierta profundidad; cuando se valora positivamente, se enmarca en reflexiones socialistas, que subrayan su igualitarismo, de un modo erróneo, a mi juicio, porque los equilibrios entre las clases sociales no tienen por qué venir del acceso generalizado a la formación universitaria; cuando se valora negativamente -que es lo más común, incluso dentro de la propia UNED-, se desprecia, curiosamente, por las mismas razones que antes eran aducidas en clave positiva, puesto que, se viene a decir, éstas implican masificación, ausencia de prestigio docente y mediocre formación. Pero estos dos mitos -socialista y elistista-, con sus deudas intelectuales y sus cerrojos ideológicos, apenas aprecian la frondosidad y belleza del bosque. Espiguemos tres aspectos del mito reticular.

En primer lugar, la formación a distancia ofrece un mapa de relaciones abstractas, donde las pandillas y cuadrillas -instituciones habituales que las universidades presenciales bien heredan de los institutos, bien las generan- encuentran más obstáculos para formarse. En segundo lugar, la composición compleja y heterogénea del alumnado -de naturaleza nacional e incluso internacional- reduce la homogeneidad ideológica. En tercer lugar, el hecho de no disfrutar del prestigio de las universidades presenciales, la condena a cierta marginalidad, que es, a su vez, un caldo de cultivo menos permeable a los imaginarios y concepciones de los mass media.

Con la irrupción de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) se abrió una bonita posibilidad de inaugurar ese mito reticular. Significó la posibilidad de pasar de una estructura de árbol -el profesor contesta-, a una estructura de enredadera. Pero desde el inicio contó con numerosos obstáculos. Por un lado, la tecnofobia puso en alerta a buena parte del profesorado -aún más a aquéllos que esgrimen opiniones filosóficas al respecto-. Por otro, la decisión de montar una plataforma específica -WebCT- para virtualizar los cursos, ha supuesto un fuerte endeudamiento, que se podría haber rebajado con una suma de foros, irc y gestor de correos. Esta plataforma, además, ha sido montada localmente, puesto que son los profesores tutores de los Centros Asociados -centros presenciales de tutorías- los directores de sus respectivos cursos virtuales. Circunstancia que mutila las redes, las relaciones abstractas en las que éstas se apoyan, y la heterogeneidad del alumnado. Por último, el mito reticular ha sido muy dañado con el predominio de lo audiovisual sobre lo plano.

Hace unas semanas, en una convocatoria de promoción interna para Titulado Superior de Tecnología Avanzada se pedía, en el ejercicio práctico, la creación de un sitio web diseñado en Flash. La misma revista de la Unidad de Virtualización se montó así, junto con otras muchas cosas. Pero ése no es el camino. Hace falta más W3C, mito reticular y tecnofilia en mi querida UNED. Más tarifas planas sobre ADSL para todos los alumnos. Más oferta de software de código abierto montado sobre ordenadores baratos. O, por qué no, intentar fundar otra universidad.

calvinworld es el blog tecnológico de Iñigo Medina Sitemap home